domingo, 7 de noviembre de 2010

Resultado de la novillada ferial en Acho.

Fuente: Mundotoro

MAGALY ZAPATA

Lima (Perú).
Diego Silveti ha indultado al quinto novillo de la tarde en el primer festejo de la Feria del Señor de los Milagros, un novillo de La Ahumada que tuvo calidad, duración y nobleza y al que el torero mejicano cuajó en una labor importante, que tuvo vibración, mando, ajuste y belleza. Thomas Duffau había perdido una oreja del cuarto y Emilio Barrentes no pudo brillar con los dos novillos que le correspondieron en suerte. Además del quinto novillo de La Ahumada, destacaron el cuarto y el sexto, nobles y con posibilidades.

Diego Silveti
sorteó en segundo lugar otro novillo justo de fuerzas, con el que llevó a cabo una faena caracterizada por la disposición. Ya con el capote, variado y vistoso, mostró sus intenciones, que corroboró con la muleta: valor e insistencia para hacer embestir a un novillo que tenía poco recorrido y con el que logró muletazos de mérito. Cobró un pinchazo hondo que fue suficiente para que el toro doblase. Saludó una ovación. El quinto mostró sus buenas condiciones de salida y Silveti tuvo la virtud de saberlo entender. Aprovechó las embestidas nobles y con calidad del astado de La Ahumada para construir una faena completa, que tuvo templanza, toreo de mano baja sobre ambas manos y mucha belleza. Conectó inmediatamente con el tendido, que pidieron un indulto que finalmente fue concedido. Una parte del público protestó por la concesión del indulto, debido quizás a que el novillo había recibido poco castigo en el peto.

Thomas Duffau
demostró su oficio con el que rompió plaza, un novillo de La Ahumada noble pero justo de fuerzas al que el francés entendió y del que tiró con mucha templanza, especialmente sobre el derecho, mientras el novillo se movió en las telas. Se apagó pronto y la faena no terminó de romper. El fallo con el descabello tampoco contribuyó a encender los ánimos. Perdió un trofeo del cuarto, un toro noble y con más duración que sus hermanos, con el que llevó a cabo una labor interesante, en la que dejó detalles de su concepto y mostró valor. El fallo con la espada deslució el conjunto y tuvo que conformarse con saludar una ovación.

El tercero, un novillo bien presentado, se dañó la mano nada más comenzar el tercio de muleta. Emilio Barrantes se vio obligado a estoquearlo sin apenas haberlo muleteado. Sorteó en sexto lugar un novillo de La Ahumada con buen son. Se mostró dispuesto con él, pero su faena no terminó de alcanzar la regularidad necesaria para conectar con el tendido.

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